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domingo, 30 de mayo de 2010

24ª de San Isidro en Madrid. Siniestro total / Por José Antonio del Moral

El sobrero de Cortijoliva
Como serían los titulares del Marqués de Domecq....

Por José Antonio del Moral
30.05.2010
El rechazo de varios toros de la anunciada corrida de Adolfo Martín, sustituida finalmente por otra del Marqués de Domecq, deparó una tarde enormemente enrarecida con continuas protestas contra los veterinarios y la autoridad que provocaron el cambio. Enojo que aumentó a medida que fueron saliendo los toros por su extrema debilidad y nulo juego. Tanto El Fundi, que ya no está para nada, como Rafaelillo pese a su habilidad con su pésimo lote, naufragaron totalmente, mientras Javier Valverde al menos pudo medio salvarse de la quema con el sexto toro, que tuvo fuerza y aprovechable movilidad hasta lo poco que duró.

Madrid. Plaza de Las Ventas. Sábado, 29 de mayo de 2010. Vigésimo cuarta de feria. Tarde veraniega con lleno. Cinco toros del Marqués de Domecq, muy disparejos y grandullones salvo el anovillado quinto pese a su altura y pitones. Dieron pésimo por no decir nulo juego por su falta de fuerza y escasísima raza llegando a la muleta prácticamente parados aunque algunos, como el segundo y el cuarto, se encelaron en el caballo, dormidos en el peto. Se salvó el sexto por su mayor fuerza y movilidad. Por devolución del primero, muy débil tras encelarse durante varios minutos en el peto, se corrió un sobrero del Cortijoliva que no tuvo un pase.
El Fundi (esmeralda y oro): media estocada y descabello, silencio; estocada atravesada y descabello, silencio.
Rafaelillo (amapola y oro): pinchazo y media estocada baja, silencio; estocada trasera tendida atravesada, silencio. ç
Javier Valverde (corinto y oro): sartenazo atravesado que hizo guardia, pinchazo hondo sin soltar, otro pinchazo y dos descabellos, silencio; buena estocada, gran ovación.
Destacó en banderillas Luis Carlos Aranda.

Los del tendido 7 sus adláteres, cada día más numerosos por los tendidos y gradas de sol, llegaron a la plaza con las del veri por el cabreo que tenían con los responsables de haber desechado la corrida de uno de sus ganaderías predilectas, la de Adolfo Martín, que a duras penas había conseguido juntar un encierro de seis ejemplares en su mayoría impresentables a sabiendas de la bula que venía gozando gracias a la amistad que tiene con los temidos protestantes. Hartos los facultativos de tantos abusos, decidieron cortar por lo sano con el injusto privilegio. Pero como la corrida sustituta del Marqués de Domecq no fue del agrado de los partidarios del galapagarino, decidieron cargársela como fuera. Sin embargo, no tuvieron que esforzarse ni desgañitarse durante toda la tarde porque, tras la devolución del inválido primero y el pésimo juego que dio el sobrero de Cortijoliva, así como las demás reses excepto la que cerró el festejo, la corrida como tal casi ni existió por su siniestro desarrollo en el que ni un Fundi sin sitio, ni siquiera el pequeño gladiador Rafaeillo, ni Javier Valverde con el tercer toro, lograron nada con que poder justificarse.
Lo más enterizo del sexto toro y su mayor aunque escasamente duradera movilidad, calmaron los ánimos y Valverde medio pudo salvarse de la quema consiguiendo ser ovacionado tras un trasteo empeñoso y una excelente estocada, lo único positivo y destacable de esta última tarde isidril en la que Las Ventas tocó un desesperante fondo cuando nadie imaginaba que podría empeorar hasta lo inimaginable.

En tal estado de cosas y aparte el petardo de las reses del Marqués de Domecq, lo que no es de recibo es que los del 7 y sus corifeos, constituidos cual secta, hayan llegado a imponer su dictadura hasta el punto de proteger a unos pocos y condenar a la mayoría, tanto a ganaderos como a toreros y en general favoreciendo a los malos y molestando a los buenos en una sinrazón que desde hace muchos años ha convertido el escenario taurino más importante del mundo, en una plaza condenada al aburrimiento sin que nadie ose ni siquiera se plantee terminar de una vez con algo que tanto a la Comunidad de Madrid, como a los gestores de turno y a las autoridades, se les ha ido totalmente de las manos.

Que en algunas – poquísimas – corridas salte la casualidad o la suerte y la gente goce unos minutos, no quita para que entre todos consigamos cambiar radicalmente este alocado y extraño aunque rentable éxito del fracaso en que se ha convertido la feria supuestamente más trascendental de cada temporada. Con tal proceder, no es extraño que Las Ventas ya no de ni quite a nadie.

EL QUITE DE DOMINGO
Los absurdos de una empresa absurda
A Manolo Chopera se le veía venir. A los Lozano, también. Conocíamos de sobra sus criterios, sus gustos, sus amistades, sus manías. Los Taurodeltas son imprevisibles. Los anteriores empresarios de las Ventas eran profesionales y se atenían a una lógica. Estos de ahora no se sabe nunca por donde van a salir. La nula afición, la vagancia y la improvisación, son su modus operandi. Ignoran el momento de los toreros y de las ganaderías y no se interesan por la fiesta.
Por eso les da igual ocho que ochenta, y de ahí sus decisiones absurdas. ¿A quien se le ocurre traer los Pablo Romeros un domingo a plaza vacía y no en San Isidro?
¿A quien se le ocurre sustituir una corrida de Adolfo Martín con otra del Marqués de Domecq?... Solo a Taurodelta.

Lo suyo hubiera sido traer una ganadería torista, lo más parecida posible a la anunciada originalmente. Una corrida del Marqués no encaja en absoluto con la terna peleona de la tarde de ayer. Y seguramente alguien les ha obligado a sustituir a José Tomás con matadores de postín. Porque, conociendo a los Taurodelta Boys, no nos hubiera sorprendido que trajeran a Ortega Cano o a la momia de Tutankamon, ahora que está de visita en Madrid.

La afición de Madrid es variopinta y discrepante. Solo en una única cosa estamos de acuerdo los aficionados madrileños: la Empresa Taurodelta debe acabar su gestión este año. Una feria tan desastrosa como la actual, aconseja dar vacaciones definitivas a los Choperitas. Porque este desastre estaba previsto, teniendo en cuenta los pésimos carteles anunciados.

El único que está contento con la gestión de la empresa es un político: Ignacio González. ¿Por qué será?. Y ¡mucho ojo!: se rumorea que van a renovarlos para el año que viene. Parece que el interés de los políticos nada tiene que ver con los intereses de la afición. Este es el respeto que tienen los políticos a los ciudadanos.

Los Adolfos fueron desechados en su práctica totalidad. ¿Tan impresentables eran? Porque hemos visto a lo largo de toda la feria toros muy chicos y sin trapío ninguno. Sin ir más lejos, el quinto y el sexto de ayer; y el primero y segundo de antesdeayer. Parece que a Adolfo le han medido con mucho más rigor que a sus compañeros. Nos esperábamos una corrida del Marqués blanda y descastada, pero no tanto. Fue un horror que propició la peor corrida de la feria, que ya es decir.

El primero era bravo, pero totalmente inválido. Fue devuelto. En su lugar salió un Cortijoliva nulo, que hizo lote con otro del Marqués bruscote y sin clase. El Fundi tiró por la calle de en medio: no quiso ni verlos.

Rafaelillo se encontró con un primero de cara alta y frenazo al tercer muletazo. Estuvo habilidosillo, con el oficio de quien conoce bien el paño, pero echándolo fuera y sin exponer un alamar. En el quinto, una cabra inválida, le exhortaron a que acabase rápido.

El tercero de la tarde era un zombi, un muerto viviente, que tenía que haber sido devuelto a los corrales. El Presidente, Muñoz Infante, lo mantuvo en el ruedo contra viento y marea. Pudo producirse un altercado público. Afortunadamente no sucedió. Cuando solamente es el Siete el que chilla, la cosa no tiene importancia. Pero cuando chilla toda plaza es que el asunto es grave. Y fue una vergüenza mantener ese toro en el ruedo.

El sexto fue una cabrilla ingenua que, embistiendo a media altura se dejó torear, la única res con posibilidades de todo el festejo. Valverde estuvo como siempre con los dos: muy voluntarioso, pero más rígido que un maniquí del Corte Inglés. Parece que está escayolado de cuerpo entero: nulo juego de cintura y nulo juego de muñeca. Este en la mili desfilaba a piñón fijo, seguro.

En fin, una tarde espantosa. Y, como remate, Bene no me dejó probar su empanada.

sábado, 29 de mayo de 2010

23ª de San Isidro en Madrid. Aragón la más famosa… / Por José Atº del Moral



Por José Antonio del Moral
Fotografías:(c)Dolores de Lara
Muy desigual corrida de Palha, remendada con dos toracos de El Torreón. De todo hubo, aunque gustó más al tendido que a los toreros. De estos, el único que se salvó de la quema fue Fernando Robleño que cuajó una faena al quinto, meritoria por hábil y valiente. Pero, sin duda, el momento más emotivo de la tarde fue el tercio de banderillas del cuarto. Al resbalar Carlos Casanova, fue cogido aparatosamente pero afortunadamente salió ileso y colocó dos pares muy expuestos a un toro reservón y que esperaba. Jesús Arruga no se quedó atrás y puso también otro gran par. Había que llegar hasta allí y asomarse al balcón. Mucho mérito: estos maños tienen redaños. Aragón la más famosa...

Madrid. Plaza de Toros de Las Ventas. Viernes 28 de mayo de 2010. Vigesimotercera de feria. Buen tiempo. Lleno. Cuatro toros de Palha (los dos primeros impresentables por anovillados) de escaso juego, salvo el tercero, bravo y encastado. Dos toros de El Torreón, muy serios y bravos, pero con poca fuerza. Jesús Millán (de grana y oro), silencio en ambos. Fernando Robleño (de blanco y oro con cabos negros), pitos. Una oreja. Francisco Javier Corpas (de rosa y oro), bronca. Un aviso y silencio. Manuel José Bernal picó bien al segundo. Miguel Martín banderilleó bien al sexto. Carlos Casanova y Jesús Arruga saludaron en el cuarto tras un segundo tercio heroico y expuesto.
Fco. Javier Corpas

Solo se lidiaron cuatro Palhas. Uno era serio, otro terciado y de poca plaza, y los dos restantes dos novilletes lamentables. El Siete no dijo ni pío. Se nota que el ganadero es amiguete. Si estos dos chotos los hubiera traído cualquier otro ganadero, lo condenan a galeras. Harto estoy de la doble vara de medir, según se trate de amigos o de enemigos. Y yo pregunto: Si aprobaron a esas dos raspas, ¿cómo serían los que desecharon?

Causó extrañeza que los remiendos fuesen de El Torreón, pero cuando se los vio salir del toril con esas perchas pavorosas se deshizo el misterio. Con ese armamento no podían ser destinados a las corridas de postín.

La corrida de Palha tuvo un toro bravo en el caballo y rajado en la muleta; y dos toros que se movieron pero sin clase y con la cara por arriba. El tercero sí fue verdaderamente bueno. Un animal bravo y encastado que tomó los engaños por abajo. Bravos fueron también los de El Torreón, pero su escasez de fuerzas les impidió romper completamente.

La tarde de Jesús Millán fue completamente anodina. Con un toro con la cara alta y otro que se quedaba muy corto, se esforzó por llevarlos largos y con limpieza, pero siempre muy despegado, rapidillo y sin asentarse. Además los mató a pellizcos. Nada.

Corpas no tiene mal concepto del toreo, pero está tan cortito de valor que no puede desarrollar dicho concepto. Con el Palha bravo no se decidió a bajar la mano ni a quedarse quieto. Se le fue el toro totalmente. El bajonazo con que lo asesinó fue ignominioso. Y el de El Torreón empezó defendiéndose por justo de fuerza, pero se vino arriba y acabó embistiendo bien. Cosa extrañísima, teniendo en cuenta que Corpas se perdió otra vez en indecisiones y mantazos. Corpas dio una imagen muy pobre. Claro que, toreando una vez al año, ya me contarán...

El público se puso de parte del segundo de la tarde de un modo totalmente injusto, pues embestía brusco, con la cara por las nubes y saliendo suelto de las suertes. El típico toro malón con movilidad que pone cachondos a los malos aficionados. Robleño estuvo profesional y bastante pulcro. Lo peor, el bajonazo.

De no ser por su escasa fuerza, el quinto hubiera sido un gran toro. Embistió alegre a los caballos y acudió con prontitud allá donde lo llamaron. Lo malo es que su poca fuerza le hacía defenderse y tener media arrancada. Robleño demostró tener un oficio mucho más asentado que la media de los toreros actuales. Y además, valor. Después de aguantar varias embestidas descompuestas, vio claro que el pitón potable era el derecho y que había que citar con la muleta retrasada para que el toro pasase sin defenderse y darlos de uno en uno para que no se quedase por debajo.

Decidido y buscando siempre el pitón contrario, sacó muchos derechazos limpios y de buen sabor, en una faena que siempre fue a más. Lástima de bajonazo, pero, eso sí: a ver quien era el guapo que pasaba derecho por esas guadañas. Tras petición minoritaria, el Usía otorgó una oreja. Mejor hubiera sido una buena vuelta al ruedo, pues la suerte suprema es esencial para cortar trofeos. Robleño demostró que es un torero cuajado que sabe torear. De los pocos que han cumplido bien en esta desdichada feria.


Carlos Casanova

viernes, 28 de mayo de 2010

22ª de San Isidro en Madrid. Más toros desaprovechados / Por José Antº de Moral

Luis Bolívar
28.05.2010
Corrida de muy larga duración con dos muy buenos toros de Javier Pérez Tabernero y sucesivos sobreros devueltos por la nula fuerza del segundo.
El Fundi empezó su segunda faena cerca de las nueve de la noche y con eso está dicho todo porque el festejo empezó a la siete.
El de Fuenlabrada no se confió con ninguno de sus dos toros, especialmente grave lo del cuarto que fue excelente.
Sergio Aguilar tuvo que recibir cuatro toros en segundo lugar, y anduvo valiente y muy templado con el muy bravo del Conde de Mayalde aunque se vino a menos hasta complicarse por su excesiva pelea en varas. Nada con el flojo quinto.
Luis Bolívar, vibrante aunque equivocado en el planteamiento de su faena al estupendo tercero, perdió una oreja por matar de estocada muy defectuosa. De cualquier se le había ido. Nada pudo hacer sino matar al inválido sexto.

Madrid: Plaza de Las Ventas. Jueves 27 de mayo de 2010. Vigesimosegunda de feria. Tarde nublada con rachas de viento y casi lleno.
Entre titulares, devueltos y sobreros se lidiaron cinco reses de Javier Pérez-Tabernero y uno del Conde de Mayalde, corrido en segundo lugar tras la sucesiva devolución del anunciado y de los dos primeros sobreros, de Domingguez Camacho y de Torrehandilla. El primero mansote y manejable por el lado derecho El finalmente lidiado en segundo lugar de Mayalde resultó muy bravo en el caballo en dos eternos puyazos lo que le afectó en su embestir. El tercero, bravo y franco aunque violento. El cuarto, magnífico en la mejor línea de su encaste Atanasio. El quinto sin fuerza y deslucido. Y el sexto, inválido.
El Fundi (salmón y oro con remates negros): Pinchazo hondo y descabello, silencio; media estocada tendida, palmas.
Sergio Aguilar (añil y oro): Pinchazo y estocada trasera desprendida, gran ovación. Buena estocada, palmas.
Luis Bolívar (grana y oro): Estocada baja trasera tendida, ovación; buena estocada, silencio.

Antes de empezar la corrida, en los pasillos de la plaza no se hablaba de otra cosa que de los sustitutos de José Tomás en las corridas que estaba anunciado. Al parecer, todavía no se sabe quien vendrá a la del 3 de junio porque Morante ha declinado la oferta que le han hecho. Lo que es seguro es que El Juli será quien sustituya al de Galapagar el domingo 12 del mismo mes. Día peor porque se sale del conjunto de los ciclos isidriles que terminan el día 6. Si se llena la plaza, será un éxito del gran torero que comparece por tercera vez en Las Ventas pese al mal trato que ha recibido del público. Todo un gesto que deberían agradecer sus muchos enemigos.

Bueno, y vayamos con la corrida más larga de esta feria por ahora, en la que pasó de todo tras un inicio ciertamente accidentado por la sucesiva devolución del segundo toro de Javier Pérez Tabernero y de los dos sobreros que salieron después hasta la salida del definitivo del Conde de Mayalde.

En los recibos de estos cuatro toros, Sergio Aguilar acreditó sus buenas maneras con el capote y el temple con que lo manejó, así como en su faena de muleta frente al del Conde de Mayalde que llegó muy diezmado y finalmente complicado al último tercio tras pelear largamente en dos encuentros con el caballo. Fue ridículo que la presidencia ordenara el segundo puyazo después de que este animal se durmiera empujando al peto durante cinco minutos. Si hubiera cambiado el tercio, seguro que el toro se habría comportado mucho mejor y Aguilar podría haber cuajado la faena que deseaba.

Lamentablemente, su segundo toro fue uno de los malos del envío salmantino y aunque estuvo muy valiente, se perdió en un mar de enganchones hasta matarlo muy bien. Todos esperamos que este torero madrileño rompa de una vez por el gran concepto que tiene del toreo.
Mal, sin sitio y desconfiado estuvo El Fundi en sus dos toros. Manejable por el lado derecho el que abrió plaza y excelente el cuarto. No se colocó bien con ninguno y anduvo siempre detrás de la mata, aunque se tapó con su largo oficio y experiencia.

En cuanto a Luis Bolívar, a punto estuvo de cortar la oreja del muy bravo tercero por lo vibrante de su faena de muleta que tuvo buenos pasajes con la mano derecha aunque, en mi opinión, erró en el planteamiento de la obra por irse siempre lejos tras cada tanda para dar la siguiente. Y es que en esos largos segundos de espera entre ronda y ronda, el toro se le vino tan fuerte o más que en la primera. A esta clase de toros hay que torearlos con más intensidad, en un mismo terreno y sin paseos ni pausas. Esto mismo fue lo que le ocurrió a Cesar Rincón con el célebre Bastonito de Iban, claro está que salvando las distancias, mientras que Paquirri con el también bravísimo y fiero Buenasuerte de Torrestrella se consagró como máxima figura de su época con un faenón sin pausas de ninguna clase. De cualquier forma, si Bolívar hubiera matado bien, le habría dado una oreja. Pero el toro fue de dos. Y nada salvo intentarlo y esta vez matar bien al sexto de Javier Pérez Tabernero que fue el más débil de la corrida.
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El QUITE DE DOMINGO
El quilombo, el derroche y lo vulgar
1.- El Quilombo.- La primera parte de la corrida fue, como dicen los argentinos, un quilombo. Es decir: un desbarajuste total. El primer toro era un inválido que debería haber sido devuelto, pero no se devolvió. El Fundi se limitó a matarlo y nada más. Y en segundo lugar salieron tres sobreros seguidos a cual peor. Por lo que Sergio Aguilar tuvo que parar hasta cuatro toros. Con el sobrero que finalmente se quedó, un toro brusco y de aviesa intención, Aguilar se llevó un volteretón y un puntazo intentando lo imposible. Eran las ocho y cuarto y aun no había salido el tercer toro.
2.- El derroche.- En tercero y cuarto lugar salieron dos toros excelentes de Javier Pérez Tabernero. Este año el campo charro y el encaste Atanasio están en estado de gracia. Hubo dos Atanasios, criados en el Villar de los Álamos, sensacionales. Se fueron sin torear, faltaría más. El derroche continúa. El tercero fue un toro muy encastado y repetidor, un toro ideal para obtener un triunfo apoteósico en Madrid.
Luis Bolívar, aun estando algo mejor que de costumbre, estuvo muy por debajo de tan enrazado ejemplar. Empezó con la derecha a media altura, y el toro lo desbordó. En el cuarto muletazo de la segunda serie baja la mano y el toro se reboza. Buena la tercera serie dejando la muleta en la cara y sometiendo la embestida. Se echa la muleta a la izquierda y no aguanta el empuje del toro. La última serie la desbarata el viento.
Resumiendo: cuando bajó la mano mandó en el toro y pudo con él. Y cuando no se atrevió a hacerlo, el toro lo desbordó. Estocada tendida, golpe de verduguillo y saludos. El toro era de dos orejas. Cada vez tengo más claro que el problema de Bolívar es fundamentalmente de valor: ayer quiso, puso voluntad, pero...
El cuarto, muy bravo en el caballo, tuvo muchísima clase en la muleta. Una embestida suave y humillada, para soñar toreando. Se le fue al Fundi. Hubo limpieza, pero faltó arrebato. Toreó por fuera y sin dejar la muleta en la cara para que hubiese ligazón. El Fundi está sin sitio: las desgracias del año pasado parecen pasarle factura, y justo en el momento en que empezaban a darle cancha con corridas medio buenas. Como desperdicie otro toro como el de ayer, vuelve de cabeza al turrón duro y ya sin posibilidad de volver a cambiar de dieta.
Tengo una buena amistad con Javier Clemares Pérez Tabernero. Ya le dije en su momento que me parecía una locura desmantelar una de las mejores ganaderías de sangre Atanasio solamente porque ahora esos toros no están de moda. Los dos grandes toros de ayer, confirman mi opinión. Van a lamentar muy mucho deshacer una ganadería tan buena: noble, con clase y con un cuajo sobrado para lidiar en plazas de primera.
3.-Lo vulgar.- La lidia de los dos últimos toros transcurrió en la vulgaridad más absoluta. Fueron dos toros de lo más mediocre. El quinto se defendió dando cabezazos, y el sexto era un inválido. Con el quinto Aguilar estuvo valentísimo. Aunque hubo muchos enganchones en la faena, nadie puede negar su gran disposición.
El sexto fue lidiado entre algodones y de forma impecable por toda la cuadrilla. Ni así fue capaz de aguantar la lidia. Inválido total. Nada podía hacer Luis Bolívar con él. Matarlo y punto... Si este toro no fue devuelto se debió a que ya eran las nueve y media de la noche y el personal estaba hartito de tanto toro y tanta feria. Mala feria.

domingo, 16 de mayo de 2010

10ª de San Isidro en Madrid. Magisterio incomprendido / Por José Antonio del Moral

Julián López "El Juli"


Por José Antonio del Moral
Fotografías: Dolores de Lara
15.05.2010
Una descomunal mansada de Garcigrande de la que solo los dos primeros toros y un poquito el sexto medio se dejaron torear, echó por tierra las grandes expectativas que había despertado el primer cartel cerrado de esta feria. Aunque El Juli y Sebastián Castella podrían haber cortado una oreja de sus primeros toros si los hubieran matado pronto y bien, del argumento dramático del festejo cabe destacar la intolerable actitud de los reventadores de siempre en su intento de hacer fracasar a El Juli quien, si anduvo magistral con el toro que abrió plaza, tanto o más con el soso y deslucido cuarto, en el que también falló con los aceros. La tensión y el progresivo desencanto arruinaron esta tarde en la que Sebastián Castella derrochó valor con el segundo toro y apenas pudo hacer nada lucido con el pésimo quinto. Daniel Luque naufragó por completo con los dos de su lote, mostrando la cara más negra de su moneda como le sucedió en esta misma plaza cuando se encerró con seis toros y en la feria de Sevilla.
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Madrid. Plaza de Las Ventas. Sábado 15 de mayo de 2010. Décima de feria. Tarde medio nublada con lleno total. Cuatro toros de Garcigrande y dos de Domingo Hernández (cuarto y quinto) sobrepresentados y cornalones. Todos mansos en distintos grados y escasos de fuerza. Por más manejables aunque solo por el pitón derecho, destacaron el primero, el segundo y un poquito el mansísimo sexto por ese mismo pitón. Los demás, muy deslucidos y algunos con guasa. El Juli (tabaco y oro): Dos pinchazos y estocada trasera caída, aviso y ovación. Pinchazo y estoconazo trasero desprendido y descabello, palmas. Sebastián Castella (grosella y oro): Dos pinchazos, más de media tendida y cuatro descabellos, silencio. Daniel Luque (turquesa y oro): Media estocada tendida desprendida, silencio. Media tendida y descabello, silencio.
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Entre titular esta crónica diciendo que la corrida de ayer fue una descomunal mansada, o hacerlo sobre lo que, en mi opinión, fue lo más resaltable de la tarde, me he decantado por encabezarla en referencia a la incomprensión con que fue tratado El Juli que, salvo con la espada y ahora diremos por qué creemos falló en una suerte que domina, cuanto logró frente a dos toros nada fáciles y en gran parte deslucidos, fueron dos lecciones magistrales de planteamiento y trazado irreprochables por cómo consiguió torearlos con facilísima rotundidad por redondos de progresiva enjundia y, no contento con ello, también con la mano izquierda, lado por el que ninguna de las dos reses se prestaron fáciles sino todo lo contrario. Pero tanta destreza en sus excepcionales labores muleteras, se tropezaron con la constante murga de los que llevan la batuta del tendido 7, ayer vociferantes contra la gran figura sin ninguna razón, pues lo que hizo El Juli con la muleta por sitio, colocación idónea en cada caso, temple, mando y valor sin cuento – se jugó la cornada en su empeño de meter por naturales, sobre todo al primer toro – para responder a los que le chillaban continuamente “que no” hasta el punto de obligarle a prolongar excesivamente su empeño por ese lado izquierdo, cosa que logró en ambas faenas a costa de pasarse de faena, mientras los energúmenos seguían dándole la tabarra hasta que, al fallar Julián con la espada, quedaron más que satisfechos por la imposibilidad de que al odiado gran torero le dieran algún trofeo. Nadie dude que, si llega a matar bien, también habrían protestado amargados contra El Juli si hubiera podido pasear las orejas que se había ganado.
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No acabamos de entender por qué las autoridades de la Comunidad de Madrid, principales responsables de la Plaza de Las Ventas, los gestores, los gestores, y los varios presidentes que están más obligados que nadie a que se cumpla el Reglamento vigente, no aplican de una vez el artículo que prohíbe vociferar e insultar o entorpecer la lidia so pena de expulsión a los que así se comportan reiteradamente. Y es que aquí nadie se ha atrevido nunca a meter mano en este desdichado y caprichoso acontecer cuando en las pocas corridas que protagonizan las grandes figuras en Madrid, no dejan de molestarles a sabiendas de que son los mejores. Pero que el público trague tamaña desconsideración y hasta se haga copartícipe con su silente aquiescencia, es todavía más lamentable. En tal pecado llevan la penitencia de salir de la plaza desilusionados.
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Una vez que el principal objeto de mortificación no triunfó, al menos Sebastián Castella pudo dedicarse a sus tareas sin manifestaciones en contra. Como tampoco molestaron Daniel Luque que ayer iba de simple acompañante y además sin los más mínimos resultados positivos.
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Valentísimo y cabezón por emperrase en lo que no debía, estuvo Sebastián Castella con su primer toro al que toreó con la quietud, la cercanía y la entrega que suele sin ahorrar esfuerzos por conseguir mojarle la oreja a su más temido contrincante. Pero no pudo ser. Y menos con el quinto toro que, primero embistió brutote y enseguida se fue viniendo a menos hasta la desesperación del matador que, al igual que El Juli, por alargar sus trasteos en demasía no encontró nada fácil la igualada y menos meter la espada con facilidad.
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De Daniel Luque solo cabe lamentar su mala suerte con el tercer toro, el más manso del envío, y que no consiguiera aprovechar lo más mínimo al sexto por el lado que se dejó, el derecho. Luque debe tener la cabeza en otros sitios porque últimamente no se parece ni por el forro al torero que tantas expectativas venía levantando.
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EL QUITE DE DOMINGO
Por Domingo Degado de la Cámara

El Juli es un maestro y Castella es un valiente
Primer cartelazo de la feria y en los tendidos los titulares del abono. Ambiente, por tanto, de máxima exigencia, y una corrida de Garcigrande rematadamente mansa. Frente a ella pudimos admirar la maestría del Juli y la valentía de Castella.

El Juli estuvo magistral con las telas. Su primero embestía bien por el derecho, pero se lo pensaba por el izquierdo. El Juli lo cuajó por el pitón bueno, pero, no contento con eso, no descansó hasta cuajarlo también por el pitón malo. Daba con la diestra una serie profunda y templada e, inmediatamente, se echaba la muleta a la zurda para encauzar una embestida remisa y rebrincada. Cosa que consiguió al final de la faena, a base de aguantar y tragar. La última serie con la izquierda fue tan buena como las series con la diestra: mucho mando, largura y mano baja. Con el toro cuajado ya por los dos pitones, se tiró a matar. Y ¡sorpresa!, pinchó y volvió a pinchar. Perdió la oreja, y los del siete sintieron mucho alivio después de haber estado hostigándolo durante toda la faena. Y eso que Julián estuvo impecable. Si la envidia fuera tiña...

El cuarto fue un toro sosito que embistió sin celo y saliéndose por fuera con la cara por arriba. Y El Juli, impecable otra vez. Sacó muletazos templados y ligados. Pero con un toro tan soso, es muy difícil caldear el ambiente en Madrid. Y otra vez volvió a pinchar. Este es el único pero que podemos poner a El Juli en su actuación de ayer. Un diestro tan contundente como él, ayer se dejó los estoques afilados en el fundón.

Evidentemente cuando sale un toro de gran calidad, preferimos ver torear a varios toreros antes que a Castella. Pero, señores, en valor y en raza nadie le supera. Por eso es figura del toreo: porque se arrima mucho y con todos los toros. Y eso en el toreo siempre se ha cotizado.

El primer toro de Castella, que por cierto, se llamaba “Bailaor” (¡vaya nombrecito!), tenía un pitón izquierdo imposible y un derecho rebrincadete. A pesar de dos desarmes inoportunos en el centro de la faena, precisamente cuando intentaba torear con la zurda, Sebastián rayó a gran altura con este toro. Con la derecha toreó con limpieza, ligazón y se pasó al toro muy cerca. A pesar de la embestida rebrincada del toro, fue capaz de que no le tocara la muleta. La última serie, ceñidísima, puso definitivamente al público de su parte. Pero mató mal y perdió una oreja bien ganada. La lidia del quinto no tuvo ninguna historia, un toro más soso que un pan sin sal y más hueco que un buñuelo de viento.

El tercero fue un manso violento y querencioso que, además, se metía por dentro. Un toro muy difícil, cinqueño (como el resto de la corrida) y con el sentido propio de la edad adulta. Había que andar siempre con los engaños muy por delante, pegar los toques fuertes y ganar los pasos para quedar siempre muy cruzado. Daniel Luque no se decidió a hacer nada de esto. Anduvo siempre al hilo del pitón y un tanto a merced del toro. Aquella claridad de ideas que siempre alabamos en él, no se le ve ahora por ninguna parte.

Yo no sé con qué criterio se enlotó la corrida. Había cuatro toritos de discreta presentación, un toro muy serio y un torazo. El serio y el torazo compusieron el lote de Daniel Luque. El torazo fue el sexto. Manso pregonado en los dos primeros tercios, pero que a la muleta llegó con menos dificultades de las que en un principio se suponían. Por el izquierdo era listo y hacía hilo, pero por el derecho, aun siendo un poco brusco y sin clase, se le podía torear. Inicio desconfiado con la diestra por parte de Luque. Después el toro le desbordó cuando intentaba el toreo con la zurda. Y luego consiguió una buena serie con la diestra, la única vez que se decidió ir hacia delante y dejar los engaños puestos en la cara. Desistió pronto con una nueva serie llena de ventajas y desconfianzas. Además mató mal. Luque sigue bajo mínimos, en la UCI del toreo.

Termino felicitando a la Comisión Taurina del Ayuntamiento de Alicante. Ante la ausencia en la programación de varios toreros importantes, ha rechazado los carteles de la feria de San Juan, conminando al empresario a hacer otros nuevos. Y eso que los carteles que proponía Simón Casas eran gloria bendita comparados con los de San Isidro... Igualito que aquí, con este Consejo Taurino que aprueba todo por unanimidad a la búlgara, en contra del criterio general de la afición, y bendice este esperpento con tal de ponerse morado a canapés y fardar en el callejón. Bien por la Millor terreta del mon.

Sebastian Castella

miércoles, 12 de mayo de 2010

6ª de San Isidro en Madrid. Sólo el valor de Macías / Por José Antonio del Moral

Confirmación de Arturo Macías
Por José Antonio del Moral
12.05.2010
Tarde típica de San isidro: Lleno pese a lo poco atractivo del cartel, toros de tres hierros entre los titulares de Martelilla, un sustituto y un sobrero, presentados en escalera y todos de muy deslucido juego. Y, para colmo, mucho viento. Entre la nada, destacó la confirmación de alternativa del espada mexicano, Arturo Macías, que se mostró valiente lindando con el tremendismo frente al toro del doctorado que le cogió tres veces sin resultar herido de milagro. Más en torero con el sexto, el menos malo de de la tarde, planteó una faena asimismo valiente que empezó bien aunque no llegó a mayores. Miguel Abellán tuvo un toro manejable aunque incómodo por reponer con el que anduvo aseado y otro también noble por el lado derecho pero sin ninguna fuerza que le permitió estirarse sin brillantes resultados. Cesar Jiménez, se estrelló con los enormes inválidos de Navalrosal y de Hermanos Domínguez Camacho.
Madrid. Plaza de Las Ventas. Martes 11 de 2010. Sexta de feria. Tarde fría y muy ventosa con lleno. Cuatro toros de Martelilla, muy desigualmente presentados en escalera y con poca fuerza en distintos grados de manejabilidad. Por devolución del muy flojo tercero y correrse turno, se lidió el sustituto de Navarrosal, muy bien presentado e inválido. En quinto lugar se corrió un sobrero de hermanos Domínguez Camacho muy cuajado, noble y sin fuerza. Miguel Abellán (marfil y oro): Estocada atravesada que hizo guardia y dos descabellos, silencio. Estocada, silencio. César Jiménez (blanco y oro): Estocada trasera, silencio. Dos pinchazos hondos y descabellos, silencio. Confirmó alternativa Arturo Macías (blanco y oro): Estocada trasera con derrame, aviso y silencio. Estocada, ovación con saludos.

A finales del pasado enero hizo dos años que vi a Arturo Macías por primera vez en La México. Ayer confirmó su alternativa en Madrid tras ser asimismo confirmado aquella tarde en la capital azteca por José Tomás que le cedió los trastos un tanto frío, cubierto y distante. La primera impresión que tuve de Macías fue que tenía más de tremendista que de torero formal aunque también que podría hacer algo bueno con el capote y la muleta si los toros se prestaban. Triunfó grandemente aquel año en su tierra y, como siempre suele ocurrir allá cada vez que sale un torero capaz de emocionar, enseguida le calificaron de nueva figura del toreo mexicano. Sin embargo, viéndole arrimarse tanto con los torillos que allá se lidian, pensé que cuando viniera a España para enfrentarse a las reses de aquí en las plazas de primera, le costaría sangre, sudor y lágrimas hacerse un hueco mínimamente discreto.
Hasta llegado el importantísimo día de de su presentación en Las Ventas, había salido a cornada por corrida. Herido en Fallas y, nada más reponerse, de nuevo a la cama en Sevilla. Nada que ver, entonces, lo que a Macías le parecía tan fácil en su tierra y lo difíciles que se le han puesto las cosas en España, en donde le han dado muy serias aunque, por el momento, nada gratas oportunidades. Ayer, al menos, no tuvo que pasar por la enfermería aunque poco faltó. Digo todo esto sobre Macías porque lo sucedido ayer apenas revistió mayor interés que su incondicional entrega. En el toro de su doctorado madrileño quitó por espeluznantes y tropezadas gaoneras modernas del que salió ileso por milagro, Luego, en la faena fue cogido y zarandeado tres veces en su intento baldío de que el animal pasara por donde no pudo pasar. Muy valiente, desde luego, pero absolutamente impreciso y destemplado en la peor versión de su padrino Tomás. Pues Macías pareció tener todos sus defectos y ninguna de sus virtudes. Asustó al personal.
Me gustó más con el último aunque por venirse el toro muy a menos, lo que empezó bien y muy torero, terminó a brazo partido en un toma y daca, asimismo emocionante.
Y poco más que contar que merezca la pena, porque Miguel Abellán, que lleva doce años sin faltar a San Isidro, nunca termina de romper. Con la disculpa del viento, si se hubiera templado más con sus dos toros, les habría sacado más partido en sus intentos de gustarse sin resolver.
Y lo de César Jiménez, una desgracia más en su carrera. Tuvo que matar dos toros de distintos hierros que los titulares y nada de nada logró, por la invalidez que les hizo inservibles. Tarde, pues, para olvidar.
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EL QUITE DE DOMINGO
Paciencia: ya solo falta veintiséis

Paciencia: ya solo faltan veintiséis y va a haber unas cuantas corridas tan malas como la de ayer. Lo malo de la corrida de ayer es que todos sabíamos que iba a ser un desastre: los toros de Martelilla tienen buena clase, pero carecen de la fuerza necesaria para soportar la lidia. Son garantía de fracaso. Y así un año tras otro porque ganadería fija en San Isidro desde que rige la plaza Taurodelta. No es de recibo que una ganadería que ya ha protagonizado varios petardos sonados se la vuelva a anunciar. Y luego está el tema de la presentación: dos toros serios, dos muy chicos y, como postre en sexto lugar, la cabra Asunción. El sexto ha sido el toro más impresentable que he visto lidiar en Madrid en los últimos años. Con esos pitones playeros y esa canijez de eral. Apenas se protestó, pues la gente estaba muy harta, aterida de frío y quería acabar cuanto antes. Y que no me vengan con que el año ha sido muy malo, pues ese sexto rebasó todos los márgenes de tolerancia posibles. Se lo echan a una figura y arde Troya. La presentación de los toros este año está siendo de vergüenza.

La corrida fue un tostón insufrible. Abellán no pudo hacer apenas nada con su primero que era muy débil. A pesar de que se esmeró en cuidarlo, no sacó nada en limpio. El cuarto era pronto y repetidor, pero con el inconveniente de una embestida rebrincada por la poca fuerza. Había que ser un virtuoso de la técnica para saber sacar partido a este toro. Y Abellán, desde luego, no lo es. Lo mejor de Abellán una buena estocada al volapié.

Tarde negra la de César Jiménez, con un inválido absoluto y con un toro de cara por las nubes. Le va a costar a Jiménez un mundo volver a los carteles de postín. Y es que cuando un torero sale del star system, le es prácticamente imposible volver al oligopolio de los privilegiados.
Arturo Macías es de los pocos mejicanos que en estos últimos cuarenta años no ha hecho el ridículo en Madrid. Tiene poca clase, una técnica pobre y apenas conoce al toro español. Pero todas esas carencias las suple con raza y con valor. Como debe ser. Ni pudo con el manso primero ni aprovechó la bondad del desmedrado sexto. Pero se quedó muy quieto y se los pasó muy cerca. El valor tapa todas las bocas. Cuando le cogió el primero, ni se miró la ropa. Tiene lo fundamental: cojones. Lo otro ya lo irá adquiriendo.
Firmeza de Macías

Se libró de milagro



domingo, 2 de mayo de 2010

LAS VENTAS: 3ª DE LA COMUNIDAD DE MADRID

José Luis Moreno, Diego Urdiales, y Sergio Aguilar

Urdiales y Aguilar apenas compensaron
una pesada y frustrante la goyesca

Por José Antonio del Moral
Madrid 2 de Mayo de 2010
Salvo la buena faena de Diego Urdiales al segundo toro del Conde de Mayalde del que podría haber cortado una oreja si no hubiera repetido con el descabello, y el muy largo trasteo con buen final de Sergio Aguilar frente al sexo del mismo hierro en el que, tras matar pronto y bien, dio la única vuelta al ruedo, el festejo resultó plomizo e interminable por el deslucido juego de la mayoría de los toros y la lenta premiosidad de la lidia que en esta plaza resulta insoportable. Con más que sobrada presentación, tres toros pertenecieron a la ganadería titular de Carmen Segovia y otros tantos a la mencionada de Mayalde. José Luís Moreno, que no pareció el del año pasado, anduvo por bajo del lote más potable y de sí mismo. Aguilar y Urdiales se estrellaron con el pésimo juego de sus otros toros

Madrid. Plaza de Las Ventas.
Domingo 2 de Mayo de 2010.
Tercera de feria. Corrida goyesca. Dos tercios de entrada en tarde soleada y agradable. Tres toros del Conde de Mayalde (primero, quinto y sexto) y otros tres de Carmen Segovia (segundo, tercero y cuarto). De imponentísima y más que sobrada presentación. Sobre todo los lidiados en la segunda parte del festejo. De los de Carmen Segovia, el segundo fue un bravucón violento en varas y noble por el pitón izquierdo; el tercero manso y muy venido abajo; y el cuarto, también bravucón, fuerte en varas y manejable aunque soso por el lado derecho. De los de Conde de Mayalde, el primero fue manso en varas y noble aunque sin clase por el lado derecho; el quinto, asimismo manso en varas y muy pronto venido a menos hasta echarse en plena faena de muleta; y el sexto, bravucón y muy manejable en la muleta.
José Luis Moreno (blanco y pasamanería negra): Estocada muy tendida y contraria que escupe, pinchazo hondo, estocada y descabello, aviso y palmas con saludos. Dos pinchazos, estocada caída y dos descabellos, aviso y silencio.
Diego Urdiales (canela y pasamanería negra): Buena estocada ligeramente atravesada y cuatro descabellos, dos avisos y fuerte ovación. Pinchazo echándose el toro varias veces hasta morir apuntillado, pitos en el arrastre del animal y silencio para el torero.
Sergio Aguilar (grana y pasamanería negra): Buena estocada, silencio. Estocada, petición insuficiente y vuelta al ruedo. A caballo destacó Manuel José Bernal. En la brega, la exactitud de Victor Hugo Saugar y la eficacia de Rafael Figuerola, que también brilló en banderillas.

Estas corridas goyescas como la de ayer que sólo lo parecen por la no siempre bonita ni elegante vestimenta de los actuantes y el desproporcionado volumen de las reses lidiadas, más dignas de la época de gran pintor aragonés que de los tiempos modernos, no tienen más razón de ser que celebrarse en la festividad del 2 de mayo y, últimamente, de la Comunidad de Madrid cuyas autoridades asistieron en pleno. Mejor sería que, en vez de tanto disfraz y una corrida tan tremebunda además de diezmada y recompuesta con dos ganaderías, se organizaran como lo que empezaron a ser cuando se inventaron. Corridas con reses de renombre para figuras del toreo.

Es cierto que en la que nos ocupa actuaron tres de los que en años anteriores más se han acercado al nivel que ansían pertenecer. Pero, viéndoles otra vez, mucho me temo que seguirán ocupando los puestos que todavía mantienen. Por unas cosas o por otras, no terminan de cuajar en lo que pretenden desde hace demasiado tiempo.

Claro que, en tal menester, quien más defraudó con respecto a lo que venía haciendo desde hace dos o tres temporadas, fue el cordobés José Luis Moreno a quien correspondió el mejor lote de la tarde en conjunto.

Con el noble por el lado derecho aunque sin clase primer toro, del Conde la Mayalde, vimos a Moreno excesivamente precavido en su indudable voluntad de agradar. Sin sosiego ni calma, quiso mucho y pudo poco pese los muchos muletazos que pegó por su mejor pitón, el derecho. Forzado y sudoroso terminó José Luis que tan sólo pareció ser él mismo en los últimos muletazos cambiados y ayudados del final de su faena.

La espectacularidad de su pelea en varas del bravucón y violento cuarto, uno de los de Carmen Segovia, no se correspondió con la manejabilidad que demostró en la faena de muleta en la que Moreno tampoco anduvo a gusto. Viéndole sufrir más que gozar, adivinamos que no anda lo que se dice sobrado de sitio en una temporada que le ha llegado para recoger una muy bien sembrada cosecha. Una pena porque en su tierra le esperan dos corridas claves de la próxima feria de La Salud, donde le será preciso triunfar si quiere continuar su progreso profesional.
Con el segundo toro, a Diego Urdiales le vimos acertado en la lidia, muy seguro y tan dispuesto como casi siempre que actúa en esta plaza de Madrid en donde tantas veces ha logrado encandilar a los aficionados que aquí siempre le ayudaron.

La faena de Urdiales tuvo una primera parte en la que hizo al toro, intentando y consiguiendo mejorar sus embestidas que rompieron a buenas. Bien colocado, con la mano siempre por delante, encajados los riñones y en casi todo muy templado, los muletazos en redondo que ligó tuvieron categoría. Y también los muy finos naturales y los adornos con que cerró la faena, rematada con un gran espadazo que, por algo atravesado, no tuvo efectos rápidos. Amorcillado el animal, Diego necesitó de cuatro golpes con el descabello para despenar al animal hasta escuchar dos avisos. Lo que hubiera sido una oreja bien ganada quedó en gran ovación aunque, al intentar la vuelta al ruedo que sin duda merecía, el grupito de siempre lo impidió con injustificadas protestas.

Diego Urdiales apenas pudo hacer nada, ni siquiera matar al quinto toro del conde de Mayalde. Un impresionante pavo con casi seis años de edad que terminó viniéndose abajo en la muleta y hasta se echó varias veces, incluso después del pinchazo que propinó el espada riojano, por lo que tuvo que ser apuntillado.

Sergio Aguilar es un torero con no pocos dones artísticos a más de tener un valor con el que ha conseguido éxitos en varias ocasiones. Ayer no tuvo suerte ninguna con su primer toro, que se vino muy a menos nada más empezar la faena de muleta que empezó con la mano derecha, sufriendo una colada al dar el segundo muletazo y lo mismo cuando intentó torear con la izquierda. Aguilar abusó del tiempo y prolongó innecesariamente un trastero que se hizo muy pesado.

Con su otro toro, de bastante mejor condición, aunque se acopló algo tarde consiguió lo mejor de su actuación y lo de más calidad del festejo con muletazos muy largos, muy templados y de muy buen gusto en la segunda parte del trasteo, admirable tramo que conectó a tope con los espectadores.
Al matar de buena estocada muchos pidieron la oreja que el presidente no concedió. Debieron dársela. Pero, al menos, Sergio Aguilar pudo dar la única vuelta al ruedo de la tarde.



2ª de La Comunidad en Madrid. Valiosa oreja para Iván Fandiño / Por José Antonio del Moral

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Buena y Seria Corrida de Toros de Gaurdiola Fantoni
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José Antonio del Moral
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02.05.2010.- El vizcaíno de Orduña, Iván Fandiño, fue el primer triunfador de esta miniferia, prólogo del inminente ciclo isidril. A no pocos sorprendió por sus gráciles, templadas y rítmicas maneras, tanto con el capote a la verónica como con la muleta. Su más celebrada faena fue la que realizó al quinto toro de la muy seria corrida de Guardiola Fantoni, el mejor del envío, que le valió una importante oreja ganada tras un estocadón que recetó atracándose de toro, como si lo hubiera hecho sin muleta y del que salió dramáticamente volteado. Eduardo Gallo desperdició el primer toro y se mostró muy frío toda la tarde. Con menos suerte, David Mora apenas pudo dejar detalles de su reconocido estilo.

Madrid. Plaza de las Ventas. Sábado 1 de mayo de 2010. Segunda de feria de La Comunidad. Sol y nubes en tarde fresca y con viento. Un tercio de entrada.
Seis toros de los Herederos de Guardiola Fantoni. Muy bien presentados en tres y tres. Los de la segunda mitad, cuajadísimos y todos con muchos y astifinos pitones. Bravos, aunque limitados de fuerza y en general nobles en distintos grados de acometividad. Los que más duraron y mejor se prestaron al toreo fueron el primero y, sobre todo, el quinto.
Eduardo Gallo (tabaco y oro): Estocada trasera caída y descabello, silencio. Pinchazo, buena estocada y descabello, silencio.
Iván Fandiño (fucsia y azabache): Pinchazo y estoconazo desprendido, ovación. Estocadón entrando a morir y saliendo revolcado, oreja.
David Mora (palo de rosa y oro): Dos pinchazos y estocada muy caída, silencio. Pinchazo y estocada caída, silencio.

Iván Fandiño en redondo

Este Iván Fandiño, hijo de gallegos nacido en Orduña, sorprendió ayer en Madrid con un toreo más propio de andaluz con gracia que de alguien nacido en cualquier otro lugar. Ya sabíamos de su valor sin tacha y de su capacidad de asimilar todo lo que hiciera falta para progresar en esta dificilísima profesión, pero que llegara a encandilar a la exigente aunque ayer exigua afición de Madrid con un toreo de alta nota artística, muy pocos lo podían adivinar.

Iván Fandiño por los aires

Ya con su primer toro, chochón y muy tardo por falta de fuerza, destacó el sentido y aterciopelado inicio y el final de un trasteo que fue imposible de redondear. Pero con el quinto, lo bordó a la verónica en el recibo además de en el quite y, aunque tampoco esta vez logró que la faena fuera compacta – molestó mucho el viento y el torero se esmeró demasiado tiempo en colocarse bien –, gustó mucho su torero por redondos progresivamente hondos y magníficamente ligados a largos de pecho. También lo intentó Fandiño al natural, pero por el lado izquierdo no se prestó tanto este hermoso animal. Para amarrar totalmente el triunfo que ya se había ganado, Fandiño se tiró a matar como un jabato sin dar salida al toro con la muleta, volcándose sobre los pitones y saliendo feamente revolcado aunque por fortuna sin consecuencias. Emocionados los espectadores, solicitaron una oreja que fue concedida de inmediato. Una oreja muy valiosa que, sin duda, le abrirá muchas puertas.

Fandiño había mostrado su valor en un quite que hizo al primer toro de la tarde, quedándose muy quieto por gaoneras, que yo llamo modernas porque no se lleva toreado al toro, sino que se le deja pasar, rozando los pitones el cuerpo del diestro y emocionando mucho al público pero no llevarlas a cabo como se debe exigir. Esta moda hay que empezar a corregirla de una vez por todas. Hay vídeos de las gaoneras que en sus días dieron con mucha frecuencia Luis Miguel Dominguín y Antonio Ordoñez, que las daban como si fueran verónicas, siempre templadas, aunque con los brazos por detrás del cuerpo. Por eso también se llamaba a esa suerte lance de frente por detrás.

Eduardo Gallo anduvo muy frío con su dos toros, sobre todo con el estupendo que abrió plaza. Muy medidito de valor continúa el salmantino.

Y David Mora, aunque brilló con empaque en tal cual lance y muletazo, no pasó a mayores con el lote menos agradable y lucido.



Fotografías: Iván de Andrés

Burladero.com