Mostrando entradas con la etiqueta enrique ponce. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta enrique ponce. Mostrar todas las entradas

jueves, 21 de octubre de 2010

Enrique Ponce, ganador del III Premio Taurino ABC

Enrique Ponce,
corrida en Burgos en Junio pasado

-El jurado valora el «acontecimiento excepcional de haber cumplido esta temporada las dos mil corridas como máxima figura del toreo -

ABC / Madrid, 20 de Octubre de 2010
Enrique Ponce ha sido declarado ganador del III Premio Taurino ABC como «protagonista del acontecimiento excepcional de haber cumplido esta temporada las dos mil corridas como máxima figura del toreo», según recoge el acta del jurado. Esta distinción ensalza la impresionante trayectoria del maestro de Chiva, que lleva dos décadas en la cima con cifras apabullantes, como diez años superando las cien corridas y con récord de toros indultados.

El acontecimiento excepcional de Enrique Ponce de haber alcanzado los dos mil paseíllos ha sido valorado por el jurado, reunido en la Casa de ABC bajo la presidencia de Catalina Luca de Tena, presidenta-editora de ABC, y que está compuesto por José María Álvarez del Manzano, Andrés Amorós, Albert Boadella, Pío García-Escudero, Juan Lamarca, Victorino Martín, Enrique Múgica, María Dolores Navarro, Juan Antonio Ruiz «Espartaco», Pilar Vega de Anzo y François Zumbiehl, que votó por correo.

Con este galardón, ABC continúa su centenaria apuesta por la Fiesta Nacional, esencia de nuestra cultura y nuestra historia.

Via: Blog Deltoroalinfinito

miércoles, 24 de marzo de 2010

ACLARACIÓN SOBRE EL PREMIO "A LA MEJOR FAENA DE LA FERIA DE FALLAS DE VALENCIA / Por Francisco Picó

El Maestro Enrique Ponce

Aclaración sobre el premio de la Diputación
"A la mejor faena de la Feria de Fallas"
Francisco Picó

Por mi condición de miembro del Jurado recibo a diario muchas llamadas sobre el premio que ha concedido la Diputación en la recién terminada feria de Fallas que se le ha otorgado a Enrique Ponce. Me refiero concretamente el premio denominado "Trofeo Manolo Granero a la mejor faena de la feria".

Lo primero que debo aclarar es que la denominación de este premio ha sido un calvario para el Jurado desde su creación. En un principio se le quiso distinguir del Trofeo al Triunfador de la Feria. Esto es, un torero puede ser el triunfador de la Feria y sin embargo otro puede haber sido el autor de la mejor faena. Eso está más claro que el agua.

Un ejemplo de forma hipotética. En esta Feria El Juli ha matado tres toros y ha cortado seis orejas. Por lo tanto, triunfador. Sin embargo pudiera considerarse la mejor faena a la de Sebastián Castella en la corrida del día 21. Repito, no es más que un ejemplo.Recobremos el hilo del tema. Por ello se le llamó al principio "A lo más interesante de la Feria". Luego "A lo más destacado de la Feria" y ahora se le denomina "A la mejor faena de la Feria".

Insisto, un torero puede ser el triunfador y otro haber realizado la mejor faena, o si lo prefieren lo más importante, o lo más destacado. En esta ocasión el jurado de la Diputación y por unanimidad concedió el premio al triunfador de la Feria a El Juli.

No hubo ningún voto en contra. Todos de acuerdo. Pero hubo propuestas para conceder el premio "A la mejor faena de la Feria" a la soberbia actuación de Ponce ante el toro "Osiris" de la ganadería de Zalduendo, la tarde del día 16 en el mano a mano con El Juli.

¿Hay quien puede dudar que se trató de una faena grandiosa ante aquel toro difícil, peligroso, con ideas de asesino queriendo herir en todo momento a Ponce?¿Hay quien puede dudar que la maestría del valenciano logró domeñar al animal y torearlo al natural en cuatro series imposibles de olvidar, si bien por el pitón derecho continuó siendo un animal peligroso e imposible? ¿Hay quien puede dudar que ningún matador del escalafón hubiera sido capaz de emular a Ponce en ese trance?

Posiblemente ni siquiera el mismísimo Juli que se halla en un momento cumbre de su carrera. Son muchos aficionados los que opinan que si Ponce mata a ese toro como es debido, hubiera podido caer el rabo que tanto ansía en la plaza de Valencia.

Espero haber aclarado algún concepto. Laus Deo.

Fuente: Web Avance Taurino

sábado, 13 de marzo de 2010

VALENCIA: EXPOSICIÓN "ENRIQUE PONCE, ARTE Y DOMINIO"

Un instante en la inauguración de la exposición 'Enrique Ponce, arte y dominio
Foto: Toromedia
Enrique Ponce con el abuelo Alejandro, el presidente de la Comunidad valenciana Sr. Camps, y la alcaldesa de Valencia Rita Barberá


La exposición 'Enrique Ponce, arte y dominio'
abre sus puertas en Valencia

El matador de toros Enrique Ponce, acompañado por el presidente de la Generalitat, Francisco Camps, y la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá han inaugurado la exposición ‘Enrique Ponce, arte y dominio’, que desde hoy se puede visitar en el Salón de Exposiciones de Cajamurcia en la capital levantina.

La muestra, organizada por la Diputación de Valencia y el Museo Taurino de la ciudad del Turia, hace un repaso a los principales momentos de la trayectoria del torero, cuando se cumplen veinte años de su alternativa. Se trata de más de doscientos objetos, entre fotografías y fondos del propio torero, cabezas de toros, vestidos de torear, trofeos y otras pertenencias que nunca antes habían visto la luz.

Además, se incluye un audiovisual con momentos de faenas destacadas del diestro de Chiva. La exposición se encuentra en la sede de la Fundación Cajamurcia, en la calle Marqués de Sotelo, número 4, de Valencia.

miércoles, 15 de abril de 2009

La expresión artística en el toreo de Enrique Ponce

Por Juan Lamarca
Fotografía: ©Dolores de Lara

El concepto y el buen hacer del maestro Enrique Ponce constituyen la máxima expresión artística en el toreo, la cual se manifiesta desde su alta sensibilidad en la aplicación de una técnica y conocimiento que traslucen la pureza y el clasicismo en los que históricamente se basa.
.
Las modas también surgen en la Fiesta Brava y, aun añadiendo páginas importantes, siempre son perecederas, por lo que el devenir y el ser del toreo acaban volviendo a su propia esencia que es la aplicación de las normas clásicas del arte del toreo. Hay quien afirma que no existe mejor moda que lo clásico.

El triunfo, por otro lado legítimo, de los que van por otros derroteros alejándose del clasicismo de la regla, se cimenta sumándole amplias dotes de personalidad, pero he aquí que en el maestro de Chiva se conjugan ambas cualidades de clasicismo e idiosincrasia, basadas en el valor y en la inspiración en cada caso para expresar el arte del toreo, cuyo ejercicio se nos presenta como una cosa muy compleja, llegando a pensar que ha alcanzado formas y pautas definitivas, no obstante de estimarse como un arte aún joven en relación con las demás artes que alcanzaron su definición hace miles de años.

Pero quizás sea el maestro Enrique Ponce el que nos lleve al firme convencimiento de que el toreo con él alcanza su máxima expresión artística y en él se culmina su evolución.

Enrique Ponce nos ofrece su concepto de la tauromaquia y nos muestra cómo las suertes de la lidia que realiza no comportan solamente el aspecto visual, sino que nos revela que tiene delante a un animal fiero al que hay que entender, reducir y dominar. Por lo tanto no tiene únicamente que ir a un proceder de estética personal como artista que es, sino a la eficacia de su poderío sobre el animal, configurando la estampa de un "ballet dramático" como así lo definiera Vicente Zabala en su obra "La Fábula de Domingo Ortega".

Pues sí, señores, ahí tenemos la incontestable realidad del toreo de Enrique Ponce y su natural expresión artística, su concepto, como el del maestro de Borox: "Parar, Templar, Cargar y Mandar". ¡Ahí es nada! Pero no se pueden lograr esas fases sin una inicial y primordial como es la de CITAR, desde el punto geométrico que exige la regla y demandan las condiciones del toro.

Es por ello que el sentido de la colocación en el joven y ya legendario maestro sea decisivo para la correcta ejecución de las suertes que cincela, por lo que se deduce que "no es igual dar pases que torear".
Se estima como la parte más bella y enjundiosa de su toreo la de delante, aquella en que el torero se enfrenta con el toro echándole la capa o la muleta adelante, para que a medida que la res va entrando en su jurisdicción, la va templando inclinándose sobre la pierna contraria, al tiempo que ésta avanza hacia el frente y alarga al toro en la profundidad del pase para transmitir su sentimiento a la emoción del aficionado.

En palabras del propio torero todo ello supone torear a favor de toro y lo distinto sería “destorear”, ya que la consecuencia del auténtico toreo "no es llevar al toro por dónde no quiere ir, sino por donde el lidiador quiere que vaya", y añade: "Por supuesto, con su permiso." El del toro, naturalmente.

¿Acaso no es su clasicismo conceptual el que han practicado lo más grandes del toreo?. Entre ellos no sólo se encuadra nuestro homenajeado, sino que incluso es considerado como "torero de toreros", es decir, mostrándose como un espejo donde mirarse el resto de la profesión, lo reconozcan o no lo reconozcan algunos.

La excelsa expresión artística del toreo de Enrique Ponce llega a todos y por todos es reconocida, con las consabidas negaciones y discrepancias, como no podría ser menos, que toda figura importante genera. Su apasionada afición y su responsable profesionalidad supera el más mínimo atisbo de sentido acomodaticio o actitud de relajo en su buen hacer que pudiera brotar de la continua admiración y reconocimiento que recibe de aficionados y públicos del orbe taurino que lo elevan al Olimpo de la Tauromaquia.
El diestro valenciano, hijo adoptivo de la provincia de Jaén como vecino de Las Navas de San Juan, no ha sido acogido en exclusiva ni por aficionados selectivos ni por las mayorías populares, se erige como torero de todos y para todos, con las masas entregadas durante lustros de ejercicio, sin que ello suponga el efecto del consabido aserto de que en los toros cuando la masa interviene el arte degenera, por lo menos en el caso de Enrique Ponce, que lo exhibe con la excelencia que le caracteriza.

La técnica, la estética y la expresión artística de Ponce en su asombrosa regularidad rayan en tal perfección que algunos, maliciosa y resentidamente, "la ven con hastío y la sufren por insultante". No sería esta la posición de Eugenio D'Ors quien afirmaba:

"No hay que cansarse de aspirar a la perfección ni de hacer apología de ella,
porque de lo demás, en fin de cuentas siempre quedará bastante".

Por el contrario hoy en día nos quieren convencer de que el toreo perfecto, "el no va más", "lo nunca visto" consiste por ejemplo en que cuando un toro se para por falta de acometividad o por estar entregado por exceso de brega, el torero avance hacia él en su verticalidad y de costado hasta rozarle la pala del pitón para provocar su arrancada y darle rígido un pase natural ¡pues vaya naturalidad!

Lo clásico, como así lo entendiera y ejecutara Domingo Ortega, sería despegarse perdiéndole un paso y ofrecerle el diestro el pecho, que es lo más noble que tiene el hombre, citar con la muleta adelantando la pierna, en movimiento lento acompañado ligeramente para que surja la belleza del muletazo.

Por otro lado no se aproxima a la perfección el hecho de citar al toro de perfil en actitud estática, lo que se conoce como "hacer el poste" y citar al toro con la muleta retrasada a la altura de la cadera para que se estrelle la res o conseguir a lo máximo un medio pase. A veces la cadera mejor serviría para "apoyar las manos y pasear por la calle de Alcalá…..con la falda almidoná", como cantara Celia Gámez.

El arrojo y el valor no radica en el ¡uy! o en el ¡ay!, los derrotes a la muleta por falta de temple pisando terrenos de cercanías mal calculadas, o en las cogidas frecuentes por defecto de técnica en la lidia del burel, puesto que la finalidad o el éxito del espada debe basarse en su dominio y la cogida por el toro indica su fracaso, sí, la supuesta épica del tremendismo, aunque sea con arte cuando el que lo interpreta está dotado de fino estilo.

Es por eso que reitero el concepto taurómaco del maestro Enrique Ponce, el cual en cada faena exhibe el esquema de movimientos en los que el arte del toreo consiste, de forma que llevando a la práctica las reglas clásicas hace brotar la excelencia de su toreo y todo lo que tiene de ritmo resaltará en la armonía de ese grupo escultórico en movimiento que es la belleza del arte de torear.

Para finalizar, y a mayor abundamiento, les refiero que fue el Conde de la Estrella el que consiguiera de Fernando VII, el Rey felón, la orden de crear la Escuela de Tauromaquia de Sevilla bajo la dirección del legendario Pedro Romero.

El noble albergaba el convencimiento de que en el toreo, en relación con las demás artes, la aplicación de las normas clásicas conducía al más puro y profundo romanticismo, estimando al maestro rondeño como depositario y fiel intérprete de estos valores, lo que así hacía saber al Rey en la numerosas cartas que le escribiera y en un fragmento de una de ellas así se refería:

"Sepa Vuestra Merced, señor mío, que el timón de esta nave es la muleta, en que
es Romero inimitable, ya llevándola horizontal al compás del ímpetu del toro, ya
llevándola rastrera, como barriéndole el piso dónde ha de caer, o que ha de usar
mal de su grado; aquella muleta que siempre huye y nunca se aleja de los ojos de
la fiera, que a veces le obedece como caballo sin freno".
Pues bien, señoras y señores, queridos amigos: les ruego practiquen un fácil ejercicio de imaginación y sustituyan del párrafo anterior el nombre de Romero por el de Ponce, el torero de época, de la época del Excmo. Sr. D. Enrique Ponce Martínez, naturalmente.