martes, 22 de mayo de 2018

Y 'El Niño' Torres se fue con un título bajo el brazo


Por Juan de Lara
Fotografías: Gustavo Arroyo (4K Eventos)

Dicen que unos vienen con un pan bajo el brazo. Sin embargo, otros llegan en un momento complicado, como fue el de Fernando Torres cuando debutó con el Atlético de Madrid en Segunda División, se tienen que ir a hacer las Américas (a Inglaterra, concretamente) para volver como el hijo pródigo y despedirse con un título bajo el brazo: la Europa League.

El pasado miércoles en Lyon se vivió una curiosa epopeya: de cómo reciclar un fracaso, como fue la eliminación en la fase de grupos de la Champions League y convertirlo en éxito, con la consecución  de la tercera Europa League para el equipo rojiblanco. La piedra se convirtió finalmente en diamante, en gran medida gracias a la gran actuación del francés Antoine Griezmann, hoy ‘Principito’ de Madrid, mañana quizás de Barcelona, o no.


El 3-0 final trajo el júbilo y la alegría a la hinchada colchonera, que pudo ver en Lyon como Torres se despedía con el Atlético, primero de Europa, después abrazando al dios Neptuno y, finalmente, el pasado domingo en Madrid, del estadio Wanda Metropolitano y de toda la afición en un partido-homenaje sin precedentes donde 'El Niño' hizo doblete con dos goles y todo el equipo y la afición jugaron para él, antes, durante y después del choque, para que la tarde fuera inolvidable. Ningún equipo sabe mejor que el Atleti cómo se debe dar un homenaje a un emblema del club, ni siquiera los más ricos y poderosos.

Torres se despide del club de su vida por la puerta grande. Se fue para que ambos pudieran seguir creciendo: el club, con el dinero que él dejaría con su traspaso; y el jugador, jugando en Inglaterra y alzándose con la Champions League como máximo exponente. Se marchó en busca de títulos, pero sin olvidar nunca sus raíces allá donde fue, ni con el Liverpool, ni con el Chelsea, ni con la Selección Española mientras alzaba la Eurocopa o la Copa del Mundo. Consiguió tocar la gloria con los dedos y acabó volviendo para vivir una amarga final de Champions, la de Milán contra el Real Madrid, y la ansiada consecución de un título con su Atleti, además de un meritorio subcampeonato de Liga, quedando sólo por detrás del FC Barcelona de Messi, Luis Suárez y Coutinho.


Sin embargo, Torres no era el único que ansiaba la consecución de un título. Griezmann vivió una noche mágica anotando un doblete en Lyon y consiguiendo una copa después de perder una final de Liga de Campeones y una final de Eurocopa en menos de dos meses, y viendo cómo se quedaba en un “casi” en su lucha por el Balón de Oro.


Pero a Griezmann aún le queda mucho camino por recorrer y un esperanzador horizonte de títulos, esperemos que con el escudo de la osa y el madroño, con Fernando Torres animando como un aficionado más desde su nueva andadura aún por determinar, y con su ansiado título rojiblanco bajo el brazo y la satisfacción de haber abrazado por fin a Neptuno.

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